Talladores de Apaseo El Alto, especialistas en hacer que la madera tenga vida propia

Apaseo El Alto, Guanajuato.- Con sus manos porosas, con algunos callos, consecuencia del trrabajo arduo de cerca de 40 años, Pedro Odilón Olvera cuenta cómo, con ellas, transformó maderas duras, y otras no tanto, en las artesanías que trabaja en su natal Apaseo El Alto, Guanajuato. “Somos talladores de madera, pura madera; trabajamos lo que es el mezquite, palo santo, sabino, colorín, pino, cedro, caoba. Dependiendo de la madera que hay, es la madera escogida, para poder trabajar y lo más duro es el mezquite”, confiesa el artesano en entrevista. Al respecto, reconoce que la herramienta que usan, a veces se les quiebra por lo dura que resulta una madera especial “y solo la usamos sobre pedido y es lo doble de caro por el trabajo que da”. 

Talladores de Apaseo El Alto, especialistas en hacer que la madera tenga vida propia
Talladores de Apaseo El Alto, especialistas en hacer que la madera tenga vida propia
Talladores de Apaseo El Alto, especialistas en hacer que la madera tenga vida propia

Apaseo El Alto, Guanajuato.- Con sus manos porosas, con algunos callos, consecuencia del trrabajo arduo de cerca de 40 años, Pedro Odilón Olvera cuenta cómo, con ellas, transformó maderas duras, y otras no tanto, en las artesanías que trabaja en su natal Apaseo El Alto, Guanajuato. “Somos talladores de madera, pura madera; trabajamos lo que es el mezquite, palo santo, sabino, colorín, pino, cedro, caoba. Dependiendo de la madera que hay, es la madera escogida, para poder trabajar y lo más duro es el mezquite”, confiesa el artesano en entrevista. Al respecto, reconoce que la herramienta que usan, a veces se les quiebra por lo dura que resulta una madera especial “y solo la usamos sobre pedido y es lo doble de caro por el trabajo que da”. 

Honesto, se sincera ante la reportera y reconoce que tiene ya 35 años trabajando en el tallado y en darle nueva vida a la madera, mediante su taller familiar. Dice que en esa pequeña factoría, trabajan, además de él, otras seis personas, todas conscientes del respeto que le deben al medio ambiente. Por ello, dice que aunque trabajan con maderas preciosas, no contravienen norma legal alguna y explica porqué: “sí, usamos esas maderas, pero son ya maderas muertas de especies protegidas; las adquirimos de pobladores que las sacan de barrancos, a menos de que la persona que nos contrata tenga un permiso para que podamos usarlas”, aclara. 

Olvera explica que su trabajo pude ser rápido o tardado, dependiendo de lo que el cliente pida o el tipo de madera que deban de usar. “Hay piezas que nos llevan de un día, o hasta un nacimiento que puede llevarnos hasta 10, y que, por ser de  palo santo, sube el costo hasta los 20 mil pesos. Tengo incluso algunos nacimientos más baratos que valen de 800 a dos mil 800 pesos, por la calidad del trabajo; cuenta mucho el terminado de la madera y el trabajo”, advierte. Olvera añade que es también factor importante la veta de la madera, que puede cambiar en su tonalidad a pesar de ser del mismo árbol, o ser ancha, o no. 

En un rápido viaje retrospectivo hacia el Bajío, dice que se dedicó a la madera, “porque me gustó desde chavo; hay muchos talleres de esto en mi pueblo y allá empezamos a trabajar”. Agregó que su trabajo y sus creaciones y las de sus compañeros han llegado a muchas ciudades, a muchas partes, a Estados Unidos y otros lugares más. Entre ellas citó figuras religiosas como la de San Judas Tadeo, que es hecha por los artesanos que van empezando “y nosotros los ayudamos a vendérselas. Vendemos en México, en Ciudad Juárez, Villahermosa, Monterrey, Guadalajara, aquí en Cancún, incluso", dijo. 

El artesano explicó también que lo que más les piden son animales y arte sacro, “y de esto, lo que más nos solicitan es la Virgen de Guadalupe, la de San Juan, la de Zapopan, también la de la Virgen de la Caridad del Cobre, la de Covadonga, la de Fátima; depende de qué tanta devoción haya hacia las imágenes”. Al respecto, citó, por ejemplo, que "para hacer una imagen como la de un Cristo, utilizamos madera y hacemos acabado en hoja de oro y decorado a mano, todo a mano". Señalándolo con la mano derecha, estima que un Cristo puede valer como mil 600 pesos. "Nada más que para dejarlo listo, es necesario un factor imprescindible: la pintura, pues muchas técnicas diferentes; por ejemplo, la hoja de oro y también la pintura normal y somos varios compañeros, cada quién se dedica a lo que más le gusta y le pone la decoración que quiera y cuando piden algo especial, pues ya, se pinta”, dice. Finalmente, explica que tienen decoradores como los que ponen la hoja de oro y los que pintan sencillo “y cada quien agarra su técnica” para dejar lista y convertida en arte, la madera que un día fue parte de un árbol.