Pueblos fantasma de Zacatecas la riqueza de su pasado

Para aventureros y valientes de corazón, los pueblos fantasma de La Noria de San Pantaleón y El Cobre, además historia, turismo de naturaleza y de aventura, también ofrecen historias de fantasmas y extraterrestres.

Pueblos fantasma de Zacatecas la riqueza de su pasado

Zacatecas, 23 de octubre.- Si buscas conocer un poco más de la historia oculta de Zacatecas, nada mejor que visitar sus pueblos fantasma, que con calles, casas abandonadas y múltiples recintos que en el pasado fueron de gran importancia para las comunidades que los habitaban, hoy son muestra del paso del tiempo y dan cuenta de la riqueza de la que gozaron.

Ubicado en el municipio de Sombrerete, la Noria de San Pantaleón es un pueblo de más de 450 años de antigüedad, que llegó a ser uno de los más importantes centros mineros en la época virreinal.

El Templo de la Noria de San Pantaleón, construido hace más de cuatro siglos, aún resguarda algunas de las joyas del arte virreinal, más valiosas que posee un templo en Zacatecas: pinturas y figuras novohispanas, libros en latín con portadas de cuero del siglo XVII, objetos litúrgicos de hace más de 200 años, un órgano del siglo XIX y vestimentas elaboradas con hilos de oro.

Los vestigios de su pasado minero se revelan en enormes pirámides, denominadas Los Jales, resultado de la extracción de minerales, que comenzó en 1553 y que, una vez que se agotaron, dieron paso a estas impresionantes formaciones.

En la actualidad este pueblo no tiene más de 60 habitantes.

Para llegar desde la cabecera municipal de Sombrerete, se toma la carretera hacia Durango; en el kilómetro 11 se sigue hacia el camino a San Martín; luego de cuatro kilómetros y al pasar este poblado, hay una desviación que indica el camino a la Noria y Cerro el Papantón.

Aranzazú del Cobre o El Cobre, en el municipio de Concepción del Oro, es un poblado de historias de fantasmas, extraterrestres y paisajes del semidesierto zacatecano.

Este poblado fue también importante centro minero en la época virreinal. Se conserva su antiguo templo dedicado a la Virgen de Aranzazú, que aún recibe visitantes. Cada ocho de septiembre, la mayoría quienes acuden a rendir culto a la imagen son descendientes de familias que habitaron este lugar.

Actualmente, sólo hay dos familias en ese lugar, cuyos alrededores son un atractivo para el turismo de naturaleza y aventura, en el que el olor a pino y el canto de las aves está presente.

El principal protagonista de las leyendas de El Cobre es su panteón, ubicado sobre una montaña invadida por pino piñonero. Las tumbas registran decesos de fines de 1800 y de los primeros años de 1900. Se cuenta que, al anochecer, se escucha el trotar de caballos y cadenas arrastradas, además de que se reflejan luces que provienen de lugares desconocidos.

Los pocos pobladores que quedan, cuentan que en la punta del cerro se para un ovni y que la vegetación de la zona queda marcada cuando el objeto hace fricción con la superficie.

Aranzazú está a siete kilómetros al sureste de la cabecera municipal de Concepción del Oro, por el antiguo camino a Salaverna y Mazapil, a 2 mil 540 metros de altura sobre el nivel del mar, en el Cerro del Hundido, a un costado del Cerro del Temeroso.

Con información e imágenes de Nómada Noticias y Galu Comunicación.