Grutas de Juxtlahuaca, ideales para el turista aventurero 

Entre pinturas antiguas y cuevas gigantescas y profundas, los viajeros más aventurados podrán recorrer los más de 1,500 metros de este espectacular y enigmático lugar que se encuentra a unos pocos kilómetros de la capital guerrerense.

Grutas de Juxtlahuaca, ideales para el turista aventurero 

Cancún, 22 de octubre.- Ubicadas en Guerrero, a 52 km de Chilpancingo, las grutas de Juxtlahuaca es un lugar ideal para el turismo de aventura, con pinturas antiguas relacionadas con los olmecas y grandes cavernas en sus aproximada de 5 km de longitud.

Lugar ideal para la espeleología, se sabe de tres expediciones que llegaron al final de las grutas. La primera en 1975 por un guía conocido por el apodo de El Chivo y las otras en 1990 y 1995, respectivamente, ambas dirigidas por el explorador Eduardo Llamosa Neumann.

Las grutas están abiertas al público, pero las visitas son con un guía, excepto en una cueva llamada Achacalli, cuyo acceso es restringido por seguridad.

Las pinturas están a un kilómetro de profundidad a partir de la superficie. Los accesos son difíciles por lo que toma tiempo recorrerlas. Entre ellas están la de un hombre con capa negra y tocado, brazos y pies cubiertos con piel de jaguar y cola, y al frente un personaje de menor rango. Esta escena tiene una altura aproximada de dos metros.

Igual está la representación de una serpiente con plumas verdes, cerca de un jaguar rojo, escena que da una apariencia ceremonial, y en el Salón de los Apaches encontrarás pinturas olmecas con antigüedad de 2500 a 4000 años.

En 1958 el gobierno de Guerrero ordenó la primera exploración, pero no fue sino hasta 1960 cuando las expediciones profesionales, a cargo de Gillet Griffin y Carlo T.E. Gay arrojan datos de las pinturas.

Las grutas fueron un importante centro ceremonial de los olmecas y al emigrar quedó en total abandono. Por mucho tiempo sólo sirvió de abastecimiento de guano de murciélago para los habitantes de esa zona, que lo utilizaban como abono de sus sembradíos. Los campesinos se internaban no más de unos 200 metros, hasta lo que hoy se conoce como el Ramal del Infierno, hábitat de miles de quirópteros.

El recorrido turístico, de mil 500 metros aproximadamente, tiene una duración de casi tres horas. Hay más cavernas, pero se requiere equipo especial.

Con información e imágenes de Nómada Noticias y Galu Comunicación.