Fuentes Queretanas: siguiendo la ruta del agua

Querétaro.- “Si no los has visto, no has visitado Querétaro”. La premisa, que por cierto es totalmente cierta, se refiere a los llamados “Arcos de Queretaro”. ícono y emblema, no sólo de la ciudad, sino del Estado. 

Fuentes Queretanas: siguiendo la ruta del agua
Fuentes Queretanas: siguiendo la ruta del agua
Fuentes Queretanas: siguiendo la ruta del agua

Querétaro.- “Si no los has visto, no has visitado Querétaro”: La premisa, que por cierto es totalmente cierta, se refiere a los llamados “Arcos de Querétaro”, ícono y emblema, no sólo de la ciudad, sino del Estado. 

El sobrenombre, a pesar de su popularidad, no es del todo correcto, pues no se trata de una arcada convencional, sino de uno de los acueductos más importantes construidos en la época colonial y que representan sólo una parte de una compleja red hidráulica que dotó del vital líquido a la población queretana desde finales del siglo XVIII. Cálculos señalan que en el Centro Histórico existen más de 40 fuentes, alcantarillas y cajas de agua, que además de formar parte de una magnífica obra de ingeniería hidráulica, representan una oportunidad de caminar de manera diferente esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad. Son, pues, opciones, para el turista convencional, de dar giros inesperados para descubrir calles y callejones, de detenerse a mirar detalles arquitectónicos y descubrir aspectos desconocidos para el turista convencional. 

A continuación, una ruta, que si bien recorre solo algunas de esas alternativas, requerirá al menos medio día y de un cómodo par de zapatos, pero permitirá, al que se anime, adentrarse en la Zona de Monumentos de Querétaro, desde otra perspectiva. A CAMINAR La propuesta de tour inicia en la esquina de la calle Ejército Republicano y Avenida Zaragoza, a unos pasos del Panteón de los Queretanos Ilustres, donde un arco de no muy añeja construcción intervino la obra hidráulica para mejorar la circulación vehicular. En la plaza adyacente, una fuente se enmarca con los reconocimientos que a lo largo de los tiempos ha merecido la obra hidráulica del acueducto y una placa conmemorativa del nombramiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). 

El Mirador está a sólo unos metros de ahí y representa una parada que permitirá disfrutar de una vista panorámica de los Arcos de Querétaro. La Ruta del Agua continúa por el muro del Templo de la Cruz, más allá de la puerta del Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro. Al doblar la esquina está la primera caja de agua que data de 1735 y que actualmente sirve como fuente decorativa con sus pequeñas esculturas de San Francisco de Asís y de un león. La caminata sigue ahora por Gutiérrez Nájera, hasta la calle 16 de septiembre para pasar por la fuente de la Garmilla, construida en 1780 y que se distingue por su abanico estilo barroco. Este giro nos adentra a uno de los barrios tradicionales de la ciudad: el Barrio de La Cruz y a su pequeña Plaza de la Rinconada con su pequeña fuente, punto de reunión para los estudiantes de las escuelas ubicadas en esta zona. 

El recorrido propuesto continua por Altamirano hasta la calle 5 de Mayo, eje turístico del área donde están varios restaurantes y tiendas de artesanías. En esta calle, a un costado del famoso hotel “Doña Urraca” (sí, ese es su nombre), está otra caja de agua conocida como la Fuente de Cantoya. La pendiente conduce hacia la esquina de Rio de la Loza, para dar la vuelta hacia Carranza, donde podrá apreciarse una alcantarilla colonial muy bien conservada. Protegida por una reja, a un costado del Café Cronos, está la conocida como “Alcantarilla del Indio Triste”, que en sus tiempos permitía que el aire saliera de la tubería de agua evitando rupturas.  

Por el andador Carranza es posible llegar al epicentro turístico de la ciudad: la Plaza de Armas, desde donde los turistas convencionales pueden caminar para disfrutar de las fuentes señaladas por las guías turísticas tradicionales que aunque de gran belleza, no formaron parte del sistema hidráulico de la ciudad. Las más destacadas son la fuente del Marqués de la Villa del Villar, patrocinador del Acueducto y que popularmente es conocida como la fuente de Los Perritos, ubicada en la Plaza de Armas; la Fuente a la Diosa Hebe en el Jardín Zenea y  la fuente de Neptuno, en la Plaza de Santa Clara.  Desde aquí, por el Andador Madero, los visitantes pueden acceder al “Jardín Guerrero”, que aunque no lo parezca, data apenas de principios del siglo 20, y representa un excelente lugar para descansar antes de seguir con la caminata.  Por la calle de Guerrero puede llegarse a Pino Suarez, donde siguiendo las bugambilias, los visitantes encontrarán la fuente de Santo Domingo, de dos caras y que servía para dotar de agua a la ciudad, que a finales del siglo XVIII terminaba apenas a unas cuadras de este lugar. Asimismo, es posible llegar a “La Fuente de las Verdolagas”, ubicada sobre la Avenida Ezequiel Montes, casi con Matamoros, que data de 1897, y que fue una de las últimas en construirse. 

Aun así, la también llamada “Fuente del Perro”, por la pequeña cabeza de can que la adorna, forma parte del catálogo de inmuebles del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El final de la caminata está a unas cuadras de distancia. Se trata del Templo de Santa Clara y su fuente localizados fuera de los límites del sector turístico.  En esta zona hay cantinas y restaurantes menos turísticos, donde puede tomarse un merecido descanso, tras el largo paseo que representa apenas un vistazo a los cuatro kilómetros y mil 400 inmuebles que componen la Zona de Monumentos del Centro Histórico de Querétaro.