Alebrijes de San Martín Tilcajete

A 500 años del inicio de la conquista española de lo que hoy se conoce como México, mantienen intacta la herencia precolombina

Alebrijes de San Martín Tilcajete

San Martín Tilcajete, Oaxaca.- A 500 años del inicio de la conquista española de lo que hoy se conoce como México, uno de los herederos de la cultura zapoteca asegura mantener intacta la herencia precolombina que preserva en pleno Siglo XXI y que le permite ganarse la vida.  Cabeza de la tercera generación de una dinastía de artesanos de San Martín Tilcajete, Oaxaca, dedicada a esta actividad desde 1950, Zeny Fuentes niega que los zapotecas hayan sido “domesticados”.  

“En mi caso, soy indígena zapoteca, y para nosotros el jaguar de nuestros antepasados anda suelto, aun lo está, y para mí nunca fuimos domesticados, como ellos quisieron (los españoles).  Entonces, nosotros somos totalmente de la naturaleza, existe nuestra cultura aún, no nos la quitaron, no nos destruyeron, existen nuestras piezas y lo que hacemos es transmitir la energía, los colores”, asegura Fuentes.  

En entrevista, el artista, nacido en Oaxaca, dirige a sus hijos, que son ya la cuarta generación e artesanos de su familia.  En su taller, rodeado de figuras, texturas, colores que lo trasladan a él y a sus clientes a Montealbán, el icónico recinto ceremonial zapoteca, Fuentes habla de cómo transforma la madera en arte y en alebrijes:  “lo que nosotros hacemos es usar madera para alebrijes, pero no sólo la usamos, sino que contribuimos al medio ambiente, a la naturaleza. Nuestro taller cuenta con su propia reforestación, de mil 500 árboles copales, pero también usamos cedros y ceibas”. 

Para Fuentes, sus artesanías y sus alebrijes son muy representativos porque “transmitimos y representamos la energía de la vida, porque la vida fluye, precisamente, a través de puras energías. Y cada artesano tiene su propio tema, por ejemplo, un toro que lo ves de color marrón es la representación de la tierra; ahora, este camello de color negro representa el poder de la noche”, dice mientras recorre el recinto, donde exhibe sus obras. Según él, los símbolos que emplean representan a las cuatro estaciones del año, o a los cuatro puntos cardinales.  En esencia, insiste, todo representa a la vida, sus pasos, su luz, a sus aves; por ejemplo, el ave fénix, que es la reencarnación o libertad, como hacer un animal con las alas abiertas, como un colibrí, una mariposa, o un búho, que representa sabiduría.  

De acuerdo con el artesano, sus clientes les piden de todo, como un jaguar “hermoso con todas las representaciones, y que acabo de vender” y eso es lo que hacemos; por ejemplo aquí está un caballo tallado en cedro, que representa a sus colores y al agua, entonces es para nosotros como un diamante zapoteco, es el espíritu que enriquece el alma”.  

Para Fuentes, el alebrije es una obra que no se define, pues puede hacerla como un coyote, y otras personas pueden verla de otra forma, y “de eso se trata, el arte no es perfecto, porque lo hacen los hombres y ningún hombre es perfecto”.